lunes, 8 de mayo de 2017

Uno. I

4 de mayo de 2017


Qué bello recorrido desde entonces, mi querido amigo... Tú allí, sentado frente a mi, con aquel librito en la mano que aun conservo, me leíste La curación del sufrimiento.
Yo miré aquel hombre en la foto del librito: Silo. -*
Y me dije: Parece como Jesús pero en ahora.
Tanto tú como él, estaba claro, veníais de las estrellas. ¡Magos! ¿Qué más puedo decir?
El amor verdadero está en el fondo del corazón...

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 Tú tenías aquel brillo en la mirada, el brillo de los que miran alto, de los que no se rinden, de los que han aprendido a reír, de los que se rebelan, siendo la rebeldía un modo de establecer nuevas synapsis en una mente global. Hace ya años que no te veo, sé que andas por aquí todavía... Pero es curioso, a veces te siento cerca, te siento claramente cerca. Como aquella vez, ya te lo conté... Te había perdido la pista por completo y habían pasado como unos doce años. Esa si que fue buena! :) Te dije: Aparece! Di algo, por dónde andas?-
Et voilá ! A la mañana siguiente, voy y recibo tu mensaje en mi ordenata. ¿Qué cómo se me quedó el cuerpo? Flipe en colores ja, ja, ja. PD: Esta maravillosa forma de comunicación a qué mundo pertenece? !!

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Creo que nunca te lo he dicho. Cuando te vi por primera vez yo volvía de casa de unas amigas de entonces. Recuerdo que esa noche actuaba Supertramp en Barcelona. Pero a lo que iba, aquellas amigas, resulta que una de ellas, la alemana, se había pasado tomando sustancias de dudoso origen y según me contó la otra, la catalana, se quería tirar por la ventana. Pues eso, imagínate el panorama, muy mal.
Total que aquello no tenía arreglo. No había salida.
Yo bajaba por Las Ramblas entre la multitud aletargada, así la percibía yo. Todo gris, triste y sin salida. Era noviembre, el otoño acentúa ciertos climas emotivos, como ya sabes.
Recuerdo perfectamente que dije en mi profundidad, como llamando, como pidiendo...Dios...!
Seguí caminando y a los pocos pasos escuché tu música- Sonatas para flauta de Bach. Me detuve, y te miré: Dios envío al Arcángel, pensé.
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Cada momento es digno de ser narrado, y así lo haré.
Desde la Plaza Real a tu taller, y luego la lectura. Yo te miraba y sentía: Este hombre no es de este mundo, no sé...Olías a estrellas, a mundos de las estrellas.
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 Por supuesto me rompiste todos los esquemas, parecías hippie pero eras distinto. Para empezar, al acabar tu actuación me acerqué y te invité a un moscatel, lo habitual en mi mundillo de entonces, a lo cual tú respondiste: Un moscatel no pero un café sí. Ahí empezó la cosa. -Por cierto yo entonces escribía poemas a mi aire y adivina el título de mis escritos: Cosas.
La Cosa, ese era el asunto, la cosa. Sí, estábamos en plena transición, año 78. Tiempos movidos y con cierta esperanza en el aire. Los hippies no estaban mal comparados con la gris chatura del panorama de entonces, pero tenían un problemilla: Se repetían en sus rituales y aquello no avanzaba, faltaba un Proyecto-.
Luego ya sentados en una mesa de la Plaza Real y después del café sacaste todas las monedas de los bolsillos y las dejaste en la mesa llamando al camarero para que se cobrase. Me quedaba claro que no estaba ante cualquier bohemio del Gótico.

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 Del taller del joyero recuerdo dos cosas, una que te bañaste con total placidez y un jabón azul que dejaba unos vapores de frescor esperanzado en el ambiente, la otra un cuadro.Sí, era una pintura tuya, creo que un óleo, habías pintado una gran estrella de cuyo interior emergía un ser atravesándola en un viaje a través de la luz y del tiempo.
Luego fuimos a mi estudio de la calle de la Roca, me lo había dejado un amigo mientras hacía la mili. Tomamos asiento, y empezaste a leer. Se hizo silencio, los cielos hablaban. En la terraza anexa, unos escalones más arriba, notaba un nuevo movimiento. Una brisa suave, una cálida luz. ¿Era la Fuerza?
Tú habías puesto una nota pegada en la puerta. Decía ser tu testimonio, allí manifestabas haber tomado contacto con La Fuerza.
Así que te dije; Yo soy la luz y la vida, eso lo tengo claro pero quiero conocer a alguien que sepa de dónde viene y a dónde va. Tú respondiste sin titubeo: Yo lo sé, yo vengo de las estrellas y voy a las estrellas.

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2 comentarios:

  1. Hola !! qué gusto leerte después de tanto tiempo. He estado bastante alejada de mi blog, pero acá estoy. Bello escrito, lleno de magia y esperanza. Gracias !!! Un beso y abrazo !!

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    1. Hola Beatriz, qué alegría! Un abrazo grande!

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